PERRO-LADRANDO-GUAU

Alguien cree haber escrito un cuento y lo único que ha logrado es “expresarse”. “Expresarse”, si hablamos de literatura, para muchos equivale a “darse a conocer”. Y es que entre algunos puede resultar terrible eso de ver pasar la vida sin haberse “dado a conocer”. Por eso recurren a esos sitios de internet en donde pueden ladrar un poco y captar algo de atención.

La diferencia entre escribir un cuento y escribir un buen cuento la notan generalmente los buenos lectores. Un lector mediocre, que suele interpretar a su capricho lo que lee, que suele anteponer sus prejuicios a lo que lee, no detecta la diferencia entre un cuento tipo almanaque Escuela Para Todos y un cuento de verdad, entre una perra de Teofilito y un cuento de Roberto Castillo. Por eso, al escribir, ese lector mediocre cree que lo que escribe es un cuento cuando lo que le sale es una perra.

Escribir por el mero placer de contar es algo que debería usted superar, señor perrero, si en verdad quiere dejar de ser perrero para convertirse en cuentista. La anécdota, la anécdota…

Por lo demás, expresarse no es malo, ladrar tampoco.

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