Sí, es exactamente como se imaginan: mi ausencia de este blog durante los últimos días se debe a las ajetreadas jornadas de promoción de mi último libro, La caída del mundo. Giras por todo el país, conferencias, entrevistas, etcétera; ya saben: el extenuante trabajo del escritor que la editorial se encarga de que cumpla a cabalidad, según reza en el contrato.

Quienes llevan las cuentas me informan que los números son inmejorables: el libro es la sensación entre los lectores catrachos, las librerías no paran de llamar pidiendo nuevos lotes, en la imprenta hacen turnos extraordinarios para cumplir con las reimpresiones programadas, en la prensa, la radio, la televisión y las redes sociales no se habla de otra cosa, se ha colocado en el primer lugar de todas las inexistentes listas de más vendidos en Honduras, justo por encima del nuevo tostón de sombras de Grey y de la última profundísima obra de Paulo Coelho. Para resumir: no se había visto nada semejante en Honduras desde la época en que se publicó Ficción hereje para lectores castos.

Yo, GR, modestísimo autor de los libros mencionados, trato de mantenerme con los pies sobre la tierra, de no sucumbir ante los embates del éxito y la fama; continúo mi vida sencilla entre la familia, mi trabajo como profesor, las lecturas, la triple dosis diaria de café, las cervezas de viernes a domingo, dos o tres novelas que escribo simultáneamente y otros tantos cuentos que vigilo en la pantalla mientras mis dedos se estiran para descansar.

Manténganse alerta, que el mundo sigue cayéndose a pedazos.

Anuncios