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Omar Pinto es conocido por la mayoría de nosotros como caricaturista, como librero o simplemente como el amigo que desde una sonrisa y el ofrecimiento de un café nos invita a sentarnos a la mesa redonda de la Librería Caminante mientras decidimos qué libro comprar o leemos el que ya compramos. Lo que pocos saben es que en su juventud estudió Letras en la UNAH y que en sus ratos libres escribe breves críticas sobre los libros que más llaman su atención. Antes del mediodía de ayer llegué a la librería y me recibió con la agradable sorpresa de este texto que escribió sobre mi reciente libro de cuentos, La caída del mundo:

El deseo de renovar la escritura y captar multitud de elementos en la fugacidad del presente, de abarcar el todo y modelar infinitas cosas extrañas, ha llevado a Giovanni Rodríguez a experimentar a lo largo de su breve carrera literaria no sólo con la novela sino también, como en este caso, con diversas formas de ficción breve.
Habida cuenta de su constante experimentación con diferentes técnicas narrativas, los relatos de Rodríguez son absolutamente variados. Algunas de las piezas más breves son cuentos cortos en el sentido tradicional del término, narraciones con un argumento preciso y personajes claramente definidos; otras son ensoñaciones que tanto por los cambios de perspectiva como por el lirismo, evocan los ensayos autobiográficos de algunos escritores del pasado, y otras, en fin, que pudiéramos llamar “escenas” o “apuntes”, tienen quizá algo de Kafka, en el sentido de que son historias sin conclusión, también legítimas.
En algunos relatos el narrador actúa como atento observador de la realidad externa, mientras que en otros dramatiza -desde el interior de las mentes de los personajes- sus percepciones acerca de sí mismos y del mundo que los rodea. Y en las ensoñaciones, es la sutil mirada del narrador a los pensamientos del autor lo que configura la prosa.
Todas las del libro son piezas de ficción claras, son relatos en que los pensamientos, el escenario y la acción parecen más imaginarios que reales, y en los que la voz del narrador no coincide necesariamente con la voz del autor.
Hay que disfrutar este ascenso en la narrativa de Giovanni Rodríguez, pues La caída del mundo es quizá, por mucho, su mejor expresión literaria.

San Pedro Sula, 23 de septiembre de 2015

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