De pronto, me convertí en el primer ganador del Premio Centroamericano y del Caribe de Novela “Roberto Castillo”, y entonces dejé de maldecir este calor sampedrano en mi semana de vacaciones para empezar a alegrarme por ese otro asunto.

El jurado calificador, integrado por los escritores Manlio Argueta (El Salvador), Leonel Alvarado (Honduras) y Óscar Núñez Olivas (Costa Rica) resolvió, por unanimidad, otorgárselo a mi novela Los días y los muertos, que, entre otras cosas, “constituye una mirada desesperanzada de la violencia y la corrupción que atormenta a la sociedad hondureña, así como del profundo daño psicológico que causa social e individualmente dicha violencia”, según dijeron. Bien por la novela, que sólo ella sabe las horas-nalga que ha costado escribirla.

La noticia apareció en El Heraldo, en Presencia Universitaria, en La Tribuna, en TN5 y en otros medios escritos y de la televisión… De pronto, empezaron a caer felicitaciones de todos lados y yo, sin perder la calma, les di las gracias tomándome las últimas tres cervezas que quedaban en el refrigerador.

La novela será publicada por la Editorial Universitaria de la UNAH, patrocinadora del premio, y la ceremonia de premiación se realizará en una fecha y un lugar aún por confirmar.

Se siente bien uno después de noticias como esa. La cerveza fluye tranquilamente por la garganta. Qué suerte poder tomarse uno unas cervezas para celebrar y no para ahogar penas, ¿no creen? Pero hoy es jueves, ya casi se acaban las vacaciones. Tengo que preparar mis clases para el próximo periodo. Nos vemos luego.

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