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caratula-la-fiesta-umbria-01De narrativa hondureña no vimos mucho en 2016. Un libro de cuentos: La fiesta umbría, de Eduardo Bähr, llegó para recordarnos lo importante que es este autor para la literatura centroamericana.

El erotismo vendría a ser la nota predominante en este breve volumen integrado por cinco cuentos, en los que Bähr despliega un humor afinado con los años y la experiencia, como en el cuento que le da título al libro, en el que un policía transgrede las normas de su oficio y se incorpora a un ménage à trois dentro de un vehículo. Pero el autor aprovecha también para abordar otra de sus pasiones más fuertes: el cine. En “Cinema Clámer. La más breve historia de amor”, el personaje principal se entretiene viendo carteles de películas mientras espera a una chica, con quien entrará al cine, y luego, al encontrarse con un amigo, se sumerge con él de nuevo en las evocaciones cinematográficas. En “La loto”, Bähr coloca a un escritor bloqueado creativamente frente a la posibilidad de ganar unos millones en la lotería. El cuento “Mise en escène. Preparativos para una ejecución”, que alterna la primera y la tercera persona del singular, está escrito con un lenguaje que transmite sensualidad y sugiere posibilidades más allá de las obvias; recuerda la atmósfera en algunos pasajes de la novela Elogio de la madrastra, de Vargas Llosa, específicamente las abluciones de don Rigoberto. En “Esquela para Paris. En relación con el Carpe Diem”, el autor da cuenta de lo que Guy Debord llamó “la sociedad del espectáculo” a través de la indagación en la vida de Paris Hilton que hace un personaje suyo durante un viaje a New York. El volumen cierra -inesperadamente- con un brevísimo ensayo sobre el poema “Los amantes”, de Óscar Acosta, que permite rematar la visión global -erótica- del libro.

Aunque este libro, que representa la vuelta formal de Eduardo Bähr a la narrativa después de muchos años, no está a la altura de Fotografía del peñasco (1969) y El cuento de la guerra (1971), mucho más ambiciosos en forma y fondo, sí constituye un aporte valioso a la cuentística hondureña de los últimos años, a la que le hacen buena falta escritores con algo más que simple entusiasmo.

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