Mi artículo de febrero de la columna “Lo demás es ficción” ya está disponible en la nueva web de Literofilia:

Arrastrado por una urgencia burocrática, me vi hace pocos días en la necesidad de volver al centro de esta ciudad infernal llamada San Pedro Sula, que, como ya se sabe, no ha cambiado mucho en los últimos años y sigue siendo un campo minado para cualquiera que pretenda preservar su cordura. El ruido de los parlantes frente a las tiendas, el ir y venir de la gente, los vendedores ambulantes de cualquier cosa y el sol y el calor recordándonos que no hay escapatoria; todo eso concentrado en unos cuantos minutos en los que hay que cuidarse las espaldas, por si aparece un ladrón dispuesto a llevarse nuestra billetera.

Ahí en las calles de esta ciudad, considerada como una de las más violentas del mundo, es posible localizar cualquier día del año, a manera de contraste con la realidad apabullante, a auténticos personajes dignos de un manicomio: un fanático religioso alertándonos, Biblia en mano, sobre el nuevo fin del mundo; un falso ciego limosnero con una mano extendida y examinando los traseros femeninos; un labioso vendedor ambulante, “respetable señora, apreciable damita”, de una poción para retener a los maridos en casa; un grupo de fervorosos politiqueros, megáfono mediante, pregonando las virtudes del próximo redentor en el Congreso. Una feria de pueblo, diría cualquiera; un manicomio, digo yo.

Puede leerse completo siguiendo este enlace —–> Dasio y Nicodemo, el principio de la locura.

Anuncios