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Mordzinski

De la exposición “Objetivo Mordzinski”.

Tercera entrega de mi crónica apretadísima sobre el Centroamérica Cuenta 2017, publicada hoy en El Heraldo:

El miércoles pasado, durante el V Encuentro de Narradores Centroamérica Cuenta, fui a la Embajada de México en Managua para estar en la presentación de la novela Vuelo de cuervos, del nicaragüense Erick Blandón, quien vive y trabaja en Estados Unidos como profesor universitario. La novela aborda la evacuación forzosa de los misquitos hacia una tierra denominada irónicamente Tasba Pri, cuyo significado es “Tierra Libre”, y el autor leyó un fragmento en el que un grupo de mujeres procedentes de distintos puntos geográficos de Nicaragua discuten respecto la cena que habrán de preparar para una celebración, y ahí pudimos notar la prosa ágil, juguetona, chispeante con que está escrita, y además su carga humorística. Vuelo de cuervos había sido publicada originalmente hacía 20 años en Nicaragua y ahora Alfaguara la reedita para que recobre el vuelo.

Ese mismo día tuve la oportunidad de asistir a dos conversatorios muy buenos, el primero con Eduardo Sacheri, Leonardo Padura y Rodrigo Rey Rosa, quienes hablaron sobre sus experiencias en el cine, ya sea como guionistas o como codirectores, que es el caso de Rey Rosa con Cárcel de árboles, un documental que disfruté el jueves, previo a un conversatorio entre este autor, Martha Clarissa Hernández y la académica y crítica literaria Alexandra Ortiz Wallner. El documental se basa en la novela homónima de Rey Rosa y muestra el contexto y los testimonios de varias personas que sufrieron directa o indirectamente las prácticas de un norteamericano de nombre David Burden en un campo de concentración “terapéutico” en la selva guatemalteca.

El último conversatorio tuvo de nuevo a Padura, junto a Juan Bolea, Marta Sanz y Daniel Quirós, para hablar de novela negra. Bolea hizo una excelente introducción sobre los códigos del género negro, mientras que Sanz, Padura y Quirós hablaros de sus modos particulares de abordarlo. La española, por ejemplo, que publicó, entre otras novelas, Black, black, black y Un buen detective no se casa jamás, dijo que no se propone escribir ciñéndose a los códigos establecidos; su héroe, de hecho, no parece el convencional detective de novela. Padura, creador del famoso detective Mario Conde, dijo que suele poner al principio de sus novelas un muerto y al final de las mismas un asesino, pero que ni el muerto ni el asesino resultan ser lo más importante sino lo que los utiliza como pretexto para hablar de la Cuba contemporánea. El costarricense Daniel Quirós, que ha publicado dos novelas calificadas como negras, dice que no está seguro de que éstas puedan inscribirse definitivamente dentro del género y cree que la etiqueta responde más a estrategias editoriales.

El último evento de la jornada fue la exposición fotográfica “Objetivo Mordzinski” en el Centro Cultural de España en Nicaragua, que reunió una importante cantidad de fotografías de escritores, entre ellos los hondureños Roberto Castillo, Julio Escoto y Eduardo Bähr, tomadas por el llamado “fotógrafo de los escritores”, Daniel Mordzinski.

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