Corto hereje

Un corto video sobre mi novela Ficción hereje para lectores castos, que ya tiene dos reimpresiones, dos ediciones y más de tres mil ejemplares vendidos, puede verse en este enlace: FHLC.

Esta novela y algunos de mis otros libros están a la venta en las librerías Caminante (4ta. Calle, 10 Ave., Bo. Guamilito) y Metronova (Mall Galerías) de San Pedro Sula.

La fiesta umbría

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caratula-la-fiesta-umbria-01De narrativa hondureña no vimos mucho en 2016. Un libro de cuentos: La fiesta umbría, de Eduardo Bähr, llegó para recordarnos lo importante que es este autor para la literatura centroamericana.

El erotismo vendría a ser la nota predominante en este breve volumen integrado por cinco cuentos, en los que Bähr despliega un humor afinado con los años y la experiencia, como en el cuento que le da título al libro, en el que un policía transgrede las normas de su oficio y se incorpora a un ménage à trois dentro de un vehículo. Pero el autor aprovecha también para abordar otra de sus pasiones más fuertes: el cine. En “Cinema Clámer. La más breve historia de amor”, el personaje principal se entretiene viendo carteles de películas mientras espera a una chica, con quien entrará al cine, y luego, al encontrarse con un amigo, se sumerge con él de nuevo en las evocaciones cinematográficas. En “La loto”, Bähr coloca a un escritor bloqueado creativamente frente a la posibilidad de ganar unos millones en la lotería. El cuento “Mise en escène. Preparativos para una ejecución”, que alterna la primera y la tercera persona del singular, está escrito con un lenguaje que transmite sensualidad y sugiere posibilidades más allá de las obvias; recuerda la atmósfera en algunos pasajes de la novela Elogio de la madrastra, de Vargas Llosa, específicamente las abluciones de don Rigoberto. En “Esquela para Paris. En relación con el Carpe Diem”, el autor da cuenta de lo que Guy Debord llamó “la sociedad del espectáculo” a través de la indagación en la vida de Paris Hilton que hace un personaje suyo durante un viaje a New York. El volumen cierra -inesperadamente- con un brevísimo ensayo sobre el poema “Los amantes”, de Óscar Acosta, que permite rematar la visión global -erótica- del libro.

Aunque este libro, que representa la vuelta formal de Eduardo Bähr a la narrativa después de muchos años, no está a la altura de Fotografía del peñasco (1969) y El cuento de la guerra (1971), mucho más ambiciosos en forma y fondo, sí constituye un aporte valioso a la cuentística hondureña de los últimos años, a la que le hacen buena falta escritores con algo más que simple entusiasmo.

Bajo la lluvia Dios no existe

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bajo-la-lluvia2-500x500Bajo la lluvia Dios no existe, del costarricense Warren Ulloa, obtuvo el Premio Nacional de Novela en 2011. Con una estructura convencional: principio-nudo-desenlace, y con una prosa impetuosa y eficaz como principal recurso, la novela, a través de sus tres principales personajes: Mabe, Bernal y Ratatás, retrata muy bien a una parte de la juventud costarricense de los últimos años. Sexo, drogas, suicidio y religión constituyen en ella los elementos de un cóctel explosivo.

La utilización del lenguaje coloquial, si bien podría representar un escollo de entrada para un lector, como yo, extranjero, deja ver en Ulloa a un autor muy observador, con una fuerza expresiva natural que le permite llevar, sin demasiadas dificultades, al lector a través de una trama que, seguramente, habrá despertado interés en muchos, pues los hechos que narra abordan temas sensibles para cualquiera. Una muy buena primera novela de un joven autor centroamericano.

La última oportunidad

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la-ultimaEn La última oportunidad, de Richard Ford, el personaje principal, Quinn, un tipo ensimismado, serio y con una sangre fría heredada posiblemente de sus años en el ejército norteamericano, está en Oaxaca buscando la manera de sacar a su cuñado de la cárcel, un narcotraficante de poca monta al que le han caído encima, al mismo tiempo, los brazos de la Ley y los de sus traicionados socios narcotraficantes. A Oaxaca también llega la mujer de Quinn, cargada con una buena cantidad de dólares (escondidos por los controles del aeropuerto) que deberían comprar la libertad del preso.

La relación de la pareja, con sus recuerdos, sus conflictos y sus pormenores actuales, a la par de la trama con pinta de novela negra que envuelve el caso del pariente en prisión, constituye la parte más importante de la novela.

Amigo cercano de Raymond Carver, con quien comparte el gusto por las atmósferas de la intimidad doméstica y por los personajes instalados en modos de vida algo decadentes, además del uso de la elipsis, Richard Ford es uno de los narradores contemporáneos que más admiro, sobre todo por sus relatos largos publicados en los libros Rock Springs, De mujeres con hombres y Pecados sin cuento. A escritores como él sí que deberían otorgarle el Nobel.

Entre perros

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entre-perrosAlejandro Almazán es un periodista mexicano reconocido como cronista pero también con un manejo eficaz de distintos recursos para la narrativa de ficción. Su novela Entre perros (Mondadori, 2009) me gustó y me sorprendió a partes iguales.

El mundo del narco y el sicariato en Sinaloa es retratado en esta novela no desde afuera sino desde la perspectiva de dos personajes inmersos en el asunto de la peor manera: uno como periodista que cubre la noticia de un cuerpo con una cabeza de perro atada al cuello colgando de un puente y el otro como sicario de distintos cárteles de la droga que terminará trabajando por su cuenta para poder sobrevivir. Ambos, amigos desde la infancia.

El habla de los sinaloenses y las descripciones minuciosas de los personajes, de los acontecimientos y de los ambientes hacen que el lector se sienta también parte de una trama compleja que involucra, además, la corrupción política y la traición. La novela empieza con un episodio violento y este episodio es el que desenreda toda la historia a través de continuos saltos al pasado. Muy buena novela, cruda, escrita con convicción y con un conocimiento profundo del tema.

Si quieren conocer un poco más sobre este autor y su obra, lean esta entrevista en Malinche.

Balas de plata

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balasBalas de plata, de Élmer Mendoza, es la primera novela que leo de este autor, si bien ya me había acercado a él a través de sus cuentos de Firmado con un klínex.

El mundo de la violencia al que accedemos a diario a través de los medios de comunicación está abordado aquí desde la perspectiva de un personaje inteligente y comprometido con su trabajo: el Zurdo Mendieta, un detective de Policía mexicano, no exento de humor, con estudios de Literatura Hispánica.

La historia, que involucra una serie de asesinatos, podría antojársenos ligera; sin embargo, no hay en la narración concesiones de ningún tipo al lector, o al que supondríamos lector de novelas policiales: desprevenido, poco exigente, pendiente tan sólo de lo que va a ocurrir; tanto en la presentación de los hechos, con tramas y sub tramas que se entrecruzan constantemente, como en los diálogos de los personajes, que no son anticipados por el narrador sino que simplemente aparecen, sin guiones u otras advertencias, por lo que el lector tiene que redoblar su atención para identificar quién habla en cada momento, la novela, que ganó el Premio Tusquets en 2007, es un excelente ejercicio narrativo con el tema de la violencia en México, que es como la violencia nuestra, pero con más práctica y experiencia.

Hay que seguir leyendo a Élmer Mendoza.

La velocidad de la luz

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la-velocidad-de-la-luz-de-javier-cercasUna novela extraordinaria: La velocidad de la luz, de Javier Cercas. Hasta ahora yo había observado el recurso de la autoficción solamente en su vertiente lúdica, del modo en que la utiliza, por ejemplo, Vila-Matas, pero en esta novela de Cercas la autoficción no está para juegos, o por lo menos no para juegos agradables; aquí el autor, convertido en su propio personaje, indaga en la vida de otro personaje, pero al final sólo tendrá que vérselas consigo mismo.

De Cercas ya había leído Soldados de Salamina, El móvil y un libro de artículos, La verdad de Agamenón, así que motivado por la sensación que me había dejado La velocidad de la luz, me lancé a leer otra de sus novelas: El impostor, que me pareció extenuante y aburrida, quizá porque no soy español y la historia de España, específicamente la historia de un personaje en la Guerra Civil Española, no me atrae demasiado, sobre todo si está abordada de una manera tan minuciosa y aunque Cercas juegue en ella de nuevo con la realidad y la ficción, que es lo que más suele gustarme de sus libros. Pero La velocidad de la luz sí que me ha parecido fascinante, y creo que es una lectura obligada para quienes todavía no saben qué es eso a lo que llaman “autoficción” o no lo entienden aunque se los hayan explicado en un club de lectura o en un artículo de Babelia.

Leo y comento

Inactivo durante los últimos meses debido, sobre todo, a la falta de tiempo, este blog, en el que hasta ahora depositaba noticias sobre mis libros, opiniones sobre la literatura hondureña y enlaces a artículos que publico en diferentes sitios, se verá de hoy en adelante nutrido por la incorporación de breves comentarios de libros que voy leyendo y que creo que merecen alguna recomendación. La intención es solamente eso: recomendar su lectura porque me han parecido muy buenos o porque algo de bueno creo que tienen, aunque se me ocurre que quizá en algún momento me dé por lo contrario, es decir, por recomendar su lectura para que quienes se sientan con ánimo corran a buscarlos y comprueben lo malos que yo digo que son. Alístense pues, que ahora empieza la cosa.

Apuntes para un catálogo de monstruos

En Literofilia ya está en línea mi artículo de este mes: “Apuntes para un catálogo de monstruos”, en el que me da por recordar a algunos personajes de nuestra farándula literaria catracha. Empieza así:

Habrá pocos que cuando lean este artículo no se pongan quisquillosos. Si a pesar de esta certeza me dispongo a escribirlo debe ser porque algo de kamikaze hay en mí que me empuja a meterme, cada vez que puedo, en un lío nuevo. Pero es que al final, muy al final de todo, o ya de vuelta de todo, me digo, está la convicción de que lo más importante es la satisfacción del deber cumplido, esa capsulita zen que deglutimos para hacernos creer que de entre toda la basura, algo debe salvarse…

Si les da por leer mis artículos en Literofilia, pueden darle clic a este enlace: Lo demás es ficción.

Inicio de Los días y los muertos

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ldylmDe la Editorial Universitaria me informaron recientemente acerca de la cercanía de la publicación de la primera edición de mi novela Los días y los muertos, que obtuvo en mayo, por unanimidad, con un jurado calificador compuesto por el salvadoreño Manlio Argueta, el costarricense Óscar Núñez Olivas y el hondureño Leonel Alvarado, el Premio Centroamericano y del Caribe de Novela “Roberto Castillo”. Según me han dicho, se están imprimiendo 50 ejemplares en pasta dura con sobrecubierta y otra cantidad de ejemplares en rústica con solapas. Esperemos que esos ejemplares puedan llegar a nuestras manos antes de que termine el año, pues sería bastante desafortunado tener que esperar hasta 2017 cuando todo podía haber estado listo desde 2015, ¿no creen? De cualquier manera, sólo queda esperar que el ritmo de trabajo en la imprenta no sea tan inversamente proporcional al ritmo de nuestros corazones ansiosos.

Y como para que vayamos entrando en materia, les dejo a continuación lo primero que encontrarán en la novela: una nota periodística en el momento de su redacción:

Walter Antonio Laínez Enamorado, de 19 años de edad… Como consecuencia de una puñalada en el corazón en el sitio del corazón murió ayer, alrededor de las tres y media de la tarde, Walter Antonio Laínez Enamorado, de 19 años de edad, tras ser atacado por Guillermo Rodríguez Estrada, de 24 años, en el estacionamiento de un centro comercial de esta ciudad, en lo que, según el reporte policial, pudo haberse tratado de un crimen pasional.

La víctima había llegado, de ocupación auditor bancario, había llegado hasta ese sitio minutos antes acompañado por su novia, cuyo nombre no fue revelado, al parecer con la intención de entrar juntos a ver una película en los cines del centro comercial. Según informó un testigo… Pero los planes de la pareja Los planes de la pareja, sin embargo, fueron truncados por Rodríguez, un exnovio de la muchacha, quien los interceptó a pocos metros de la puerta de entrada al edificio e inició una discusión con ambos, la cual terminó con el ataque un ataque de arma blanca por parte de Rodríguez, según relató la muchacha.

Una vez cometido el crimen… Después de matar a Laínez Enamorado… Un guardia de seguridad cuya identidad tampoco fue revelada por razones de seguridad aseguró haber visto al agresor salir del estacionamiento con “una de sus manos manchada de sangre”, en la que además portaba lo que podría haber sido una navaja, lo cual lo atemorizó por lo que decidió no requerirlo. Fue él quien llamó Luego llamó a la Policía desde su teléfono celular mientras observaba que a unos cien metros de distancia del sitio por donde había salido el sospechoso, éste, absurdamente, decidía sentarse en una acera y después acostarse boca arriba.

La Policía, al recibir el aviso, encontró a éste envió dos patrullas y algunos agentes motorizados para buscarlo iniciar la búsqueda del agresor pero ésta no fue necesaria ya que se lo encontraron desmayado en una acera cerca de la avenida Circunvalación, al lado de un poste del tendido eléctrico, según las indicaciones ofrecidas por el guardia. Semiinconsciente, las autoridades fue trasladado los agentes policiales lo trasladaron a la sala de emergencias del hospital Mario Rivas, en donde fue reanimado por médicos y enfermeras el personal de turno lo reanimó por completo para luego confesar su crimen a la Policía.

Rodríguez fue puesto en guardará prisión preventiva en el Centro Integrado de la Policía en esta ciudad mientras se formalizan los cargos de asesinato en perjuicio de Laínez Enamorado y de intento de asesinato contra la joven que lo acompañaba acompañaba a éste.